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Los invitamos a conocerlas recorriendo este blog.

Jaque mate a la ceguera: una batalla amorosa

- Procesos de coaching -

Se me ocurre pensar el proceso de coaching como una partida de ajedrez. Me resulta una buena metáfora que remite al vínculo entre coach y coachee.

El objetivo final del juego de ajedrez, es dar mate al Rey adversario (queda capturado) y eso puede lograrse mediante la colaboración de todas las piezas y el juego acertado basado en planes estratégicos. Gana quien da jaque mate a su contrario.

Vayamos ahora al proceso de coaching:

El coach y el coachee juegan la partida acordada. Ambos saben que si el perdedor es el coachee; éste gana en un juego mucho más importante: el juego de la vida; donde acontece lo trascendente.

Si gana el coachee, el proceso no cumplió su objetivo. Puede que el coach no sea el indicado, o también que el coachee no haya jugado el juego con sinceridad y determinación y el coach no lo haya detectado.

Si avanzamos en ésta lógica de pensamiento, el coach debería ganar, liberando así al coachee de su ceguera  atrincherada en ese Rey codiciado: la pieza clave en el juego de ajedrez.

Bien, pongámosle un nombre al Rey. No le cabe otro que: “el Rey no puedo“…

Tenemos entonces planteado un campo de interacciones donde la disposición de ambos jugadores se encarrila por el lado de las emociones a medida que el juego avanza.

El coach piensa su estrategia observando el panorama  que presenta su coachee.

El coachee también tiene una estrategia al comienzo; secreta aún para él mismo. Va a comenzar de la manera que juega siempre: en automático. Luego se esmerará más cuando advierta que le están obligando a ceder posiciones.

La partida está lanzada. Los objetivos intermedios del coach pueden ser la eliminación o el debilitamiento de las piezas – juicios, que va arrojando el coachee, en referencia a su “no poder”.Sus piezas más codiciadas.

Convengamos que en general el coachee a esta altura, ya es muy hábil y puede plantear una red de juicios que  ponen a prueba la sagacidad del coach (quien se las ve negras) ante tanta inteligente obstinación.

Inevitablemente piensa que si su coachee usara la capacidad que muestra (sosteniendo sus juicios sofisticados que remiten al “no puedo”) en diferentes formas de posibilidades; ¡cuanto menos tendría que esmerarse él!…

Acá la emoción es intensa; el coachee puede dar mucha batalla.

Pero no hay que desesperar, habrá que sorprenderlo con algunas preguntas poderosas que son aquellas  que comienzan a desarmarle la estrategia que a esta altura se ha puesto verdaderamente exquisita.

También – si viene al caso – se puede enfilar hacia un sector del campo de batalla que favorezca el fin último: destrozarle en mil pedazos el Juicio Maestro. Acá el coach deberá funcionar a la velocidad de la luz. Nada de andarse con chiquitas. Pues el Juicio Maestro alinea tras él los otros juicios inhabilitantes.

Muchas veces (si el asunto se complica) se puede apuntar a piezas menos valiosas, como las emociones de enojo o molestia del coachee originadas en su renuencia al abandono de la zona de confort (necesario para lograr el cambio).Sí son tratadas con sutileza puede contribuir a la derrota del conjunto.

Otras veces, es necesario dejar hacer alguna movida al coachee; “sacrificar” algún recurso inmediato  y mostrarse un poco tonto. Pensará que comienza a ganar la partida y aflojará su obstinación. Inmediatamente se aprovechará esta situación arrojándole alguna pregunta “de las que hacen historia”.

Puede suceder que el coachee viéndose en serios aprietos, no quiera esperar el mate y acepta (en un giro

Inesperado) y actitud colaboradora; su rendición. Comienza a darse cuenta que sus piezas – juicios no resisten más y se sorprende al observar, que lo que creía acero no era más que cristal.

Se ha percatado antes que se termine el juego y evita el jacke mate a su “Rey no puedo”; él mismo lo destituye antes que sea capturado.

En este caso el coach suspira (para sus adentros) aliviado. Después de todo, él también tiene un “Rey No puedo”; es no poder con su coachee. No le resulta agradable que se queden con su Rey.

Otra alternativa: cuando la igualdad se ha instalado; algunas piezas -  juicios se han depuesto y otras no, y ninguno de los dos; coach  y coachee pueden lograr el mate, la partida termina en empate o tablas.

En ese caso se plantearan o no otros encuentros, donde coach y coachee evaluarán juntos, la calidad del proceso y las posibilidades o no, “de jugar otras partidas”.

Ambos saben que si ese Rey “No puedo” continúa su reinado en  el coachee; el malestar y la insatisfacción ocuparán el lugar de los proyectos y el invento del futuro – dos alternativas – que traen buena alianza con la vida.

Siempre relacionado al juego de ajedrez, se me ocurre pensar al coach – en su misión – como: “un general de batallas amorosas  que perfeccionando su táctica y estrategia cada día; elige ponerlas al servicio del prójimo. Y como decía anteriormente, en la partida de la vida.

Lic. Teresa Benedetti

Master en coaching organizacional – USAL -

Profesora titular de la materia Coaching – RRHH – USAL

Directora de

www.nauticacoaching.com.ar

Info@nauticacoaching.com.ar



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