Coaching organizacional: Un personaje llamado”El preguntón”

Supongamos que el proceso de coaching organizacional o personal fuese un personaje. ¿Podríamos ponerle entonces un nombre al mismo?. Quizás le podríamos llamar “el preguntón” puesto que cultiva la cultura de la pregunta todo el tiempo que aparece en escena. Es más, logra que una persona adquiera la práctica de preguntarse. Única  manera de avanzar hacia lo que se quiere, digamos hacia los objetivos organizaciones, o de la vida…

Pero la pregunta a veces se torna incómoda, molesta, y taladra las zonas de comodidad donde las personas suelen instalarse. Se quiere algo, pero sin querer saber que por ese algo que se quiere, hay que pagar un precio y el primer precio es soportar la molestia de salir a buscarlo. Esto es lo que le “va diciendo” un proceso de coaching organizacional a un directivo – que piensa en cambiar la cultura organizacional de su empresa – y esto también “le va “diciendo un proceso de coaching a un estudiante que quiere hacer una pasantía en una organización y no se atreve a gestionarla.

Hay procesos de coaching gloriosos y son aquellos que logran que alguien se convierta en su propio preguntón. Entonces la pregunta generativa impulsa a la acción efectiva y al aprendizaje. Hay que admitir que esto se logra en pocos casos. Se requiere la pasión de ir tras lo que se desea y saber que los primeros que tenemos que tenernos confianza somos nosostros mismos. Sólo así se logrará la de los demás. Aquella que se necesite para cerrar el círculo del deseo. O lo que es lo mismo; el compromiso con nuestros sueños.