No sólo es asunto de la especie humana – aprendizaje organizacional

Un artículo muy curioso y risueño fué publicado en el diario “La Nación” el día domingo 27 de Enero. Es de Natalie Angier (The New York Time).
Cuenta cómo también los animales son capaces de organizarse; jugar roles; adoptar conductas políticas; negociar, ejercer el rol del liderazgo, etc.
Si bien no es nuevo todo esto, sí resulta interesante el relato del comportamiento de monos, delfines y elefantes y pone en evidencia un aprendizaje organizacional llevado a cabo por éstas y otras especies.
Las habilidades arribas mencionadas y volcadas en conductas tienen cómo fin -dice el artículo-:” protegerse de los depredadores; defender o extender el territorio que han elegido o conseguir compañero/a para aparearse “.
Digamos, sus intereses de especie. Incluye su principal objetivo: asegurar su continuidad en el tiempo. Pero… si bien “la unión hace la fuerza”, éste intento trae aparejado muchísimos conflictos a resolver y ésto es común a todas las especies.
La manera de formar grupos y que luego éstos sean capaces de organizarse de manera tal que exista un equilibrio armónico entre el conflicto y el bienestar traducido en “un buen vivir y mejor sobrevivir” es tarea ardua; a mi entender la más difícil de todas.
Uno de los pasajes más atractivos del artículo se refiere a los elefantes. Parece ser que se trata de un matriarcado donde los grupos de diez animales están liderados por una hembra de mayor edad. Éstos grupos (a la observación de expertos) parecerían ser capaces de tomar decisiones y “dialogar” entre sí. Cuando algunos de ellos no están de acuerdo con la “propuesta” de la líder se alejan del grupo para luego retornar y seguir conviviendo en armonía.
Por otro lado, la elefanta debe estar preparada para ir al frente en cuestiones donde puede jugarse la vida en pos de proteger al grupo; a cambio tiene la mejor comida y los mejores lugares de descanso en tiempos de paz.
El artículo dispara para el lector interesado en el aprendizaje organizacional muchísimas reflexiones. En suma: divertido, ameno e imperdible.
Enlace a la nota de La Nación.
Foto: Wikimedia Commons.
30.01.2008 Comentarios






















